Desde hace unos años y a unos días de que acabe el año tengo la buena costumbre de subir después de navidad a la ermita de Córdoba a pie (tipo camino de santiago en versión mini de 3 horas, eso si cuesta arriba) para hacer un poquito de deporte y de paso agradecer lo recibido generosamente de tantas personas y experiencias durante el año. En la primera parte del trayecto iba con ritmo alegre con mi inseparable ipod escuchando diferentes canciones aleatorias (rock, clásica, pop, chill-out...) recordando lo aprendido en este año 2009. ¿Qué me ha aportado?, ¿En qué ha sido generoso?, ¿A quién quiero agradecer?, ¿Que he aprendido?
Ya en los primeros compases de la subida y según las canciones y el paisaje podía encontrar una emoción y ofrecer un agradecimiento distinto (me dejaba llevar como en la canción de Antonio Vega). Estaba en racha y me daba cuenta que todo iba bien, estaba comenzando a disfrutar de la tarea. Sirva como ejemplo el agradecimiento a todos los seguidores del blog por el hecho de haberme leído, sentido y recomendado.
Me siento muy especial al permitirme escribir y expresarme en el blog porque me ha hecho descubrir cómo ser más auténtico, tener más confianza en mi, a ser más atrevido con las cosas importantes. Gracias también a mi familia, especialmente a mi mujer por ayudarme, quererme y sonreírme cuando los proyectos profesionales necesitaban de tolerancia y paciencia.
Estaba contento, había llegado a la ermita un año más con el trabajo bien hecho. Eso sí, antes de iniciar la cuesta abajo del 2009 e inminente comienzo y peticiones para el nuevo año, respiré hondo y me hidraté en agua y alegría para llegar con buen ritmo deportivo a los nuevos retos y desafíos del nuevo año.
Lo dicho... Adiós y gracias 2009!


Todos tenemos imaginación, somos seres creativos y hoy quiero ser ejemplo a través de nuestro amigo imaginario. 