miércoles, 12 de agosto de 2009

¿A QUÉ BAZA APOSTAR NUESTRA VIDA?

Aquí en el mar desde el descanso, una buena música, la primera tormenta de verano y el olor a cremas solares y perfumes en el cruce constante con bañistas de las calles mediterráneas de Alicante me dispongo a escribir sin pausas en una versión crítica constructiva sobre una nueva reflexión que llevo días madurando ¿Hacia dónde vamos?, ¿Qué merece de verdad la pena?, ¿Qué lugar destacado ocupamos en el mundo? ¿A qué baza apostar nuestra vida?

"Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa", con esta aparente contradicción apuntaba Ortega y Gasset algo que hoy debatimos en los foros sociales, asociaciones y encuentros empresariales como la filantropía y la RSC (responsabilidad social corporativa). Ya sabéis que soy un optimista profesional y me gusta hablar de la responsabilidad personal y social aunque últimamente veo a bastantes personas ¡no todas claro! como auténticos animales sociales muy desnortados, con unas prisas terribles, con máscaras que disimulan su verdadera autenticidad y vulnerabilidad. El miedo es latente, el llevar razón una obsesión y las repercusiones no se han hecho esperar.

Vivimos en la banalidad del resultado puntual que maquilla la hostilidad real de fondo. Nuestras exigencias con nosotros mismos, nuestras reglas y creencias limitantes nos impiden manifestarnos con naturalidad por mirar siempre en el ojo ajeno antes que el nuestro propio. Observo que nos falta el toque humano, el click humilde y bondadoso que nos hace ser más nosotros mismos con un estoy emocionado, necesito ayuda, gracias ¡que tenga buen día!, me disculpa, quiero ayudarte, ¿Me ayudas?

¿Para qué necesitamos valores si tenemos otros más superficiales? esto que Groucho Marx decía en clave de humor se ha puesto de moda en la acción. Hay muy buenos imitadores de los malos modos, de lo rápido, de lo que no cuesta esfuerzo y que no sepamos en cambio mostrar y apreciar los valores sociales como algo duradero que nos permita vivir con bienestar personal y social.

Hemos perdido valores en favor de un trato comercial resultadista y con unas expectativas que no aguantan la realidad, de hecho vengo estudiando en el mundo empresarial, político y social cómo crecen los discursos sobre la misión, la visión, la responsabilidad social, el valor de las personas… casi a la misma velocidad que el escepticismo, o lo que es su otra cara: el pesimismo. La realidad dice que hay más de 75.000 libros sobre estas actitudes vitales.

Mucha comodidad frente a compromiso y no sólo en los jóvenes. Hay falta de sinceridad y bondad en favor de crear mejores relaciones humanas, sencillas y duraderas para seguir alimentándonos de realidades e ideales. Es verdad que la educación en casa y fuera de ella ha dado con muchos malcriados porque no es normal que se esté rechazando ofertas de trabajo que antes hubieran sido un sí fijo ante la comodidad de una retribución estatal.

Falta de ambición y hambre por emprender nuevas ideas, proyectos, ilusiones desde el corazón. También es verdad que todo hay que medirlo que hace falta buenos criterios de gestión y apoyos aunque no lo único. Hay que saber romper con emoción positiva y carácter el sistema, las dificultades, la burocracia y tus miedos para darte cuenta que es posible si lo sueñas, si te esfuerzas por conseguirlo.

He conocido muchas personas que han apostado a la baza de luchar en el camino, haya las dificultades que haya, con excelentes proyectos y una constancia y pasión que les ha llevado a un aprendizaje de altísimo valor añadido más allá del dinero ¿Te atreverás a ser el siguiente?. ¡Yo encantando te ayudaré a que lo consigas!

9 comentarios:

  1. Estoy contigo en que faltan muchos valores auténticos. Tampoco se facilita mucho el buscarlos. Y es que las formas superan el fondo, a resultas del entorno, la educación, los medios de comunicación, etc.

    Recuerdo lo que contaba Jesus Encinar como resultado de una coherencia de valores,en una presentación, que su madre le decía: "hijo eres un idealista"... y que ahora tiene el mejor portal inmobiliario de España.

    Y la famosa frase que me encanta "tanto si crees que puedes hacerlo como si crees que no puedes, estás en lo cierto".Cuestión de apostar por lo que sientes:)

    gracias,
    María

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  2. Gracias Maria, bienvenida!

    Quizá hemos abierto demasiado la mira del catalejo de los valores (hoy hay más valores que antes que estaban bien definidos).

    Valores como el dinero, la imagen, ética, perseverancia, independencia entre otros se han vuelto en muchos casos negativos dejando a libre entendimiento que significa cada valor.

    La sociedad, es decir nosotros, hemos estado más pendientes de nuestro crecimiento y miras al vecino que de un proyecto común como españoles, como personas.

    Besos muy grandes. Diego R. Martos

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  3. La sociedad se está deshumanizando... y todos somos responsables.

    Saludos.

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  4. Buenos días Alejandro sin duda todos somos responsables. Por ello hemos de saber "sostener" e impulsar con toda la fuerza positiva de los mejores valores humanos.

    A veces somos pesimistas en está sociedad Occidental cuando tenemos el mejor tesoro dentro de nosotros.

    ¿le damos impulso juntos?

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  5. Hola,
    Comparto tu reflexión y me inquieta cada día. Incluso aquellos que proclamamos la necesidad de la vuelta a la esencia de la humanidad se nos hace difícil, son demasiadas sirenas que nos llaman a ver los debates infértiles en la tele o a sentir vergüenza cuando se nos explota el botón de la camisa. Es un individualismo que busca a veces la supervivencia no constructiva en el medio tan voraz. He encontrado en estos días un refugio para volver a esta esencia, en la poesía. Leyendo poesía y tratando de saborear el jugo de cada metáfora. He tenido que releer algunas frases 10 veces porque todo se entrena y estaba un poco entumecida. En la poesía he encontrado un buen gimnasio. Gracias por tu post.
    Monica M

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  6. ¡Qué buena idea lo de retomar la poesía!. A mi me hacen falta momentos muy determinados para poder leerla, y sentirla, además de no ser muy crítica, pero sí gustarme sólo lo que me gusta. Es decir, hay mucha poesía que no me gusta. Si tienes alguna recomendación para retomarla. Aunque sean los clásicos de siempre que yo pueda no conocer, o ¿nuevos escritores..?

    Saludos,
    María.

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  7. Gracias Mónica y Maria por vuestras aportaciones.

    A ver yo me inspiro con poesia, música, paisajes. Poer ejemplo escuchar a Antonio Vega con sus canciones me hace reflexionar (sobre todo desde su fragilidad).

    A partir de ahí Krisnamurti, Claudio Naranjo, Mario Benedetti entre otros me ayudan a encontrar ese espacio.

    Seguiremos dandonos apoyo a través de las letras y sentimientos

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  8. Me leí la semana pasada a Ruben Darío, y en alguna de sus poesías se me ha encogido el corazón, el resto creo cumplieron la función de calentar el músculo, que no es poco.
    Esos momentos en los que por lo que has leido sueltas el libro y te quedas mirando al infinito uff yo creo que eso son vitaminas para el alma.

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  9. Me alegro Mónica que la poesia y las letras nos den las vitaminas del sueño, de la profundidad.

    Ya sabes que si quieres contemplar una flor bella, antes tendrás que escarbar para plantarla!

    besos.

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