Siempre estamos priorizando consciente e inconscientemente en la vida con decisiones para nosotros y para los demás (algunos más en la vida de otros) e incorporando el aprendizaje y enseñanzas desde nuestras experiencias más difíciles y/o entusiastas en la danza del viaje de la vida como es en la familia, el trabajo, y amistades. De nosotros depende ser un viajero perdido o ir enterándonos de la danza (movimiento constante que tú generas), por ello unas preguntas para dinamizar el post.
- ¿Le estamos dando claridad a nuestras acciones y dichos?
- ¿Lo perciben los demás de otra manera?
- ¿Estamos actuando con la visión decidida o la autoimpuesta según nuestras exigencias?
- ¿Cuánto de verdad hay en lo que hacemos?
- ¿Mantenemos una línea ascendente en nuestros sueños?
- ¿Tenemos claro que hace falta más perseverancia y coraje?
Conozco muchos ejecutivos y altos ejecutivos que son viajeros perdidos que trabajan miles de horas por la eficiencia de la empresa y no la suya en cuanto al aprendizaje, si es que deciden aprender, porque este tipo de viajeros perdidos suelen ir enseñando más que sacar conclusiones prácticas que implantar en sus próximos viajes. Pasan mucho tiempo fuera de casa, viajando por el mundo masajeando su ego. A veces esta autosuficiencia no puede cambiar la realidad del viaje, aunque si se puede revisar la manera la manera de ver la realidad a través del aprendizaje, especialmente el vivencial a través de un buen coach.Estos viajeros perdidos, yo confieso haberlo estado, están sometidos a muchas exigencias empezando por las suyas propias de su imagen en las que han de saber mucho y no ignorar nada, (¡dios mío que presión!) y cada vez que les veo me salta la pregunta ¿Estarán aprendiendo a saber que ese ritmo les llevará al agotamiento y confusión?, ¿Alguien les enseñará el camino?, ¿Aprendizaje o sólo resultados?, ¿En qué tipo de autoespiral están metidos?.
El verdadero aprendizaje del buen viajero está en saber bailar en la danza de la vida sin resistencia, ver el mensaje útil que nos trae y tratarnos con más cariño con nosotros mismos en ver, escuchar, sentir y compartir con los demás tu sentido más humilde, voluntarioso y humano.
¡Querido viajero, quiérete un poco más!

